jueves, 24 de mayo de 2018

3 claves para aprender a valorarse


Hace unos días Pau nos paso una web interesante de la que podemos sacar artículos para el blog.

Se llama "La mente es maravillosa" y de allí nos parecía una entrada interesante para el blog haber que os parece.

Seguramente has escuchado miles de veces que es necesario aprender a valorarse. Si las circunstancias de tu vida han sido favorables, probablemente no tienes problemas ni para darte ese valor, ni para comprender cómo se manifiesta esto en la práctica. Pero si, en cambio, has pasado por experiencias que te han hecho dudar de tu valía, quizás no sabes qué hacer para revertir esto.

Aprender a valorarse significa encontrar la vía para ver, asimilar e incorporar la idea de que eres un ser humano que merece tanto como cualquier otro. Que no estás por debajo de nadie, en términos de valor, y que eres tan capaz como los demás de conseguir lo que te propones. Así mismo, que no necesitas de mecanismos y estrategias para ocultarte, defenderte o confrontarte con los otros para proteger tu valía.

“Tú mismo, así como cualquier otro en el universo entero, mereces tu amor y afecto”.

-Buda-


No es nada fácil transitar desde una autoestima pobre a una fortalecida. Demanda tiempo, esfuerzo y paciencia. Lo bueno es que sí puede lograrse. No es que se pueda llegar a un punto en el que exista una total complacencia con lo que uno es y ha sido. Tampoco que se llegue a un nivel en el que no existan dudas. De lo que se trata es de reparar algunos aspectos para que la falta de autovaloración no entorpezca nuestra vida. Y estas son tres de esas claves para aprender a valorarse.


1. Ser uno mismo: una clave para aprender a valorarse
La frase “Sé tú mismo” no es nada original. Porque ¿cómo se logra? ¿cómo podemos conectar con nuestro interior para mostrarnos tal y como somos? Lo que buscamos no es darte una fórmula mágica, ni engañarte creando falsos optimismos. En realidad, ser uno mismo no es nada fácil, sobre todo cuando se han vivido experiencias en las que la única forma de sobrevivir ha sido precisamente la de dejar de ser uno mismo. Los entornos muy restrictivos buscan eso: quebrar nuestra voluntad de ser.


Cuando, por ejemplo, se ha crecido o se ha estado mucho tiempo en un ambiente que es excesivamente crítico, no es fácil cultivar la autoconfianza. Tampoco, por supuesto, aprender a valorarse. Todo lo contrario. Lo que tienes metido en tu cabeza es que lo que eres no vale o vale poco. Por eso hay que negarlo o minimizarlo.

La única manera de comenzar a ser uno mismo es dejándose ser. Dicho de otro modo: ayuda mucho dejar de pensar tanto antes de actuar. Antes de hablar. Ya tienes instalado el chip que te dice: “Espera, no hagas”. O “Espera, no hables”. Así que lo indicado es no hacerle caso a esa vocecita. Tomar el riesgo de hacer las cosas sin meditar tanto. De hablar dejando que fluya todo como va llegando. Comienza por situaciones poco comprometedoras y avanza. No se logra nada si no eres constante en esto.


2. Enfrenta el miedo, sobre todo al fracaso
El fracaso es un concepto sobredimensionado, especialmente entre quienes no saben cómo aprender a valorarse. Si lo miramos con detenimiento, todos los seres humanos contamos por miles las equivocaciones y solo podemos jactarnos de unos cuantos aciertos trascendentales.

El error y el fracaso son el pan de cada día. Hay tanta obsesión por el éxito en la actualidad, que muchos terminan desarrollando pánico frente al fracaso. Se olvidan de que solamente de forma excepcional y muy extraña, un gran triunfo no está precedido de incontables intentos fallidos.

Si te dejas invadir por los miedos, en especial por el miedo a fracasar, es imposible aprender a valorarse. Cuando uno debe destacar sus más grandes virtudes es precisamente en el fracaso, no en los momentos de éxito.


3. Acepta los límites, sin quejas
Nada mejor para aprender a valorarse que ser humilde. La humildad no es agachar la cabeza frente a todo, sino entender lo vulnerable de la condición humana. También aceptar que somos parte de esa humanidad, llena de errores, carencias y vacíos. Si tenemos un amor propio fuerte, esto no nos asusta, ni nos hace sentir inferiores.

Los límites personales y los límites que impone la realidad existen. Nadie escapa a ellos. Renegar de estos o de las dificultades que siempre aparecen en el logro de nuestros propósitos es una actitud que refleja un narcisismo exagerado. ¿Por qué la realidad iba a darnos un lugar especial en sus planes de modo que tengamos el camino fácil para lograr lo que queremos?

Ese narcisismo no es valorarse en exceso. Más bien es valorarse falsamente. El narcicismo es mirarse desde fuera y querer admirar lo que se ve. El amor propio es validar desde dentro, todo lo que somos. Las mejores facetas y las demás también. No está relacionado con cómo se ve uno desde fuera, sino con cómo se siente uno desde dentro.


Aprender a valorarse es una tarea que todos deberíamos emprender. No es una consigna que está de moda. Buena parte de nuestro bienestar nace de ese sentimiento de autoaprobación. Si la valoración propia falla, es hora de hacer un alto y reorientar el camino.


2 comentarios:

  1. Muy interesante. Siempre va bien reflexionar en estas cosas.
    Gracias al grupo. Pilar Añó

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  2. Gracias por valorarlo ya iremos poniendo temas interesantes.

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